lunes 9 de abril de 2007

ARTE PARA INFORMARTE - Nº 2

De tanto gritar, lo lograron recuperar

Edgard Munch, artista noruego, nace en 1863 y muere en 1944 a la edad de 81 años.
Su carrera como pintor se inicia en 1880 cuando se inscribe en la Escuela de dibujo de Oslo. En 1885 viaja a Paris y asiste a la gran exposición impresionista, estilo en el que quedaría catalogado a partir de 1889, y más tarde sería considerado uno de los pioneros del expresionismo. Pasarían cuatro años hasta que Edgard pintara El Grito, en 1893. Esta gran obra impresionista, de la que hoy, y desde hace 2 años esta siendo nombrada no sólo en el circulo artístico sino también en policiales y medios de comunicación.

El artista describió así la experiencia que lo llevo a pintar el cuadro: caminaba yo, con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre, me detuve, me apoyé en la valla indeciblemente cansado, lenguas de fuego y sangre se excedían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo y sentí el grito enorme, infinito de la naturaleza.

Miedo no debe haber sido el sentimiento que llevo a David Toska cuando planeó, en agosto de 2004, robar este cuadro junto con otros del artista, entre ellos, Madonna, 1894. El ladrón nunca tuvo interés en ellos, sólo intentaban desviar la atención de la policía para producir el atraco al banco central de Noruega, en el que se llevaron 7 millones de euros. Esta suma es bastante menor al valor de los cuadros, que juntos llegaban a los 100 millones de dólares. Claro que aunque los ladrones contaran con esta información se les hubiera hecho difícil venderlos en el mercado negro, ya que son piezas muy conocidas y no aparecen compradores.
Por suerte, las obras se encuentran en mejor estado del esperado y serán exhibidas nuevamente, bajo mayor seguridad.

La próxima vez que a alguien se le ocurra robar algo así, podría por favor pasar por Argentina, quizás tengo la suerte de verlas. Gracias!

Texto: UMA